Las diferencias entre sueños según la edad

Profesionales académicos, mediante estudios de los sueños sobre bebes, niños, adolescentes, adultos y ancianos, han determinado las distintas modalidades de sueños que pueden existir según las edades. Gracias a la tecnología y tiempo que han dedicado para aprender sobre este área, sumado a que se han implementado diversos métodos científicos para poder ver, entender el sueño y su comportamiento, se permite en la actualidad saber mas sobre este relevante tema. Desde que Sigmund Freud estableció sus estudios sobre los sueños, muchos se han encargado en la actualidad de estudiarlo, seguir avanzando y proporcionando conocimientos.

Determinados resultados explican que esos estudios previamente realizados e incluso otros son cuestionados y debatidos por lo que hay diferentes visiones en el campo de estudios al dormir de la interpretación de los sueños basados en edades. La tecnología y junto con sus avances hacen que sea mucho más efectivo y profundo el tipo de investigación que se realiza. Actualmente, podremos notar la diferencia que existe en cuanto al sueño partiendo de las diferentes edades de una persona. En los niños el tipo de sueño no es nada igual al que tiene un adulto o un anciano.

Infancia: Bebes y niños en sus primeros años de vida con sueño profundo

En los niños recién nacidos es totalmente normal que logren alcanzar el sueño en casi la totalidad del día. Estos, logran tener periodos cortos de sueño ya que necesitan estar pendiente de su madre o necesidades fisiológicas, como el hambre. Es un proceso que va fundamentalmente ligado a la evolución que tienen los pequeños durante sus primeros meses.

A pesar de ser cortos estos periodos de sueños pueden dormir de manera rápida y profundamente durante la mayor parte de el día. Con el paso de los meses, aproximadamente hasta los 3-6 meses estos despertares se van regulando y reduciendo. Esto en un proceso que dura hasta los 5 años donde ya el sueño está totalmente establecido en los tiempos regulares. De igual forma los niños necesitan dormir más que en otras edades por las noches para un mejor proceso de desarrollo, evolución y crecimiento.

El dormir en adultos y sus limitaciones en el sueño

Cuando se logra una edad madura en la etapa de adultez las horas de sueño se terminan reduciendo o limitando; esto es debido a los distintos tipos de vida que lleve una persona en esta etapa tan fundamental. Según estudios, durante la vida el hombre promedio duerme un tercio de esta, es decir, unas 8hs al día aproximadamente. El tiempo que duerma condiciona su calidad de vida puesto que dormir las horas reglamentarias te hará sentir mejor. Se debe aclarar que cada persona maneja sus propios horarios y ritmos de sueño por lo que la generalización no abarca a la totalidad de las personas.

Un adulto, en promedio, debería dormir unas 8 horas por día aunque pueda verse afectado por la calidad de vida que lleve. Los sueños son reparadores en personas adultas ya que van directamente al sistema nervioso sirven para regular hormonalmente el organismo, reparar tejidos dañados, afianzar la memoria, relajar y descansar el cuerpo, así como fortalecer el sistema inmunologico entre varias otra funciones. Esto esta claramente comprobado por distintos experimentos con voluntarios desde hace ya varios años.

Lo que está claro es que con el paso de los años se logra conciliar el sueño en menor capacidad debido a que al tener mayor edad se disminuye exponencialmente la capacidad para conciliar el sueño y lograr dormirnos por tiempos prolongados.

Los ancianos o tercera edad, el dormir y los sueños:

Avanzados en la vida y superando los  65 – 70 años, el sueño y sus patrones cambian considerablemente ya que se suele dificultar dormir y conciliar el sueño. Es notorio la manera y frecuencia en la que se despiertan por las noches dificultando descansar correctamente. Durante la tercera edad, los abuelos y abuelas, en promedio, consiguen dormir entre 5 y 7 horas diarias, por debajo de lo normal de un adulto.

En esta etapa el sueño es mucho más ligero por lo que sienten que no logran dormir profundamente y sin ser posible recordar la mayoría de los sueños. Ademas, se puede decir que una de las causas que influye en el tiempo de sueño es levantarse a orinar; donde también entra la ansiedad e incomodidad así como dolencias o malestares que pueden ser crónicos. Esto los impulsa a tener cuadros depresivos o de estrés perjudiciales para su salud y dificultando la recuperación debido a la edad.

Por otra parte, existen personas de tercera edad que han tenido una vida relativamente sana y no presentan estos problemas. Por lo que es importante siempre tener una vida activa donde se prevengan hábitos de mal dormir además de cumplir como se debe las horas necesarias para dormir que nuestro cuerpo solicita y recuperar las energías gastadas.

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